domingo, 31 de diciembre de 2006

Adios a un amigo

Si, a Dios un amigo, no me despido, solo lo envió a Dios. Ayer se mató un amigo. Sufría de la maldita depresión mayor. Enfermedad maldita, que carcome por dentro. No se ve, por hace indolente a los prójimos.
Pucha que se necesita fortaleza interior para vencerla.
Yo también la he pasado. Y siempre la siento que ronda a mi alrededor.
Como una sombra continua que me esta olfateando, cuando es el momento para atacar, en el momento que yo baje la guardia atacará de nuevo.
Tuve que construir diques fuertes para no dejarla entrar. Pero esos diques los tengo que alimentar todo los días. Sino la maldita enfermedad la carcome de una forma que uno no se da cuenta, solo cuando ya la tenemos encima nuestro.
Amigo, sé lo que luchaste por vencerla.
Uno, como humano que es, se aferra a cualquier salida. La religión es uno de esos caminos.
Pero como humano nos afecta el diario vivir, la religión si bien nos ayuda, no soluciona el problema, es una herramientas, pero es uno quién tiene que luchar todos los días. Uno no tiene la fuerza necesaría para vencerla.
Hay veces que el diario vivir no se soluciona, se ve todo oscuro. Si uno no tiene fé, no hay solución. La fé, en el sentido amplio de la palabra es lo único que ayuda.
La fé en Jesús, la fé en lo que uno esta haciendo. La fé en la verdadera amistad. Y lo más importante la fé en uno. Hoy donde el mundo individualista es el que manda.
En el que el dinero manda, en el auto que tengo, en la casa que tengo etc.
Amigo, lo que fortalece y uno solo lo sabe es la riqueza interior. La seguridad que uno tiene en sus medios.
El mundo sigue su curso normal. Lloraran unos días, nada más.
A lo mejor yo hago lo mismo
Cuidate.

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