lunes, 7 de marzo de 2011

La famosa velocidad lectora

En Farenheit 451, Clarisse McClellan defendió ante Montag el valor de detenerse a mirar las cosas diciendo “A veces, pienso que sus conductores [de los coches retropropulsados] no saben cómo es la hierba, ni las flores, porque nunca las ven con detenimiento –dijo ella-. Si le mostrase a uno de esos choferes una borrosa mancha verde, diría: ‘¡Oh, sí, es hierba! ¿Una mancha borrosa de color rosado? ¡Es una rosadela! Las manchas blancas son casas. Las manchas pardas son vacas. Una vez, mi tío condujo lentamente por una carretera. Condujo a sesenta y cinco kilómetros por hora y lo encarcelaron por dos días. ¿No es curioso, y triste también?” (Ray Bradbury, Farenheit 451).

Hace un tiempo atrás estuve leyendo cuentos con una pequeña de siete años y que asiste a una de las cientos de escuelas que está bajo la Ley de Subvención Escolar Preferencial (SEP). Ella recorría las palabras sin poner atención en comas, puntos seguidos ni apartes, puntos suspensivos… El efecto natural era que llegaba a momentos de ahogo en que tenía que poner pausas donde no las existía. Un par de testimonios casuales más apuntan a cómo las familias se estresan tratando de que sus niños y niñas lean cada vez más rápido, cronómetro en mano.

La Ley SEP ha sido uno de los grandes consensos de la clase política chilena en educación de los últimos años. En lo esencial esta Ley clasifica las escuelas en: “en recuperación”, “emergentes” y “autónomas”, ordenación que obedece a los puntajes SIMCE de cada una de ellas. Las escuelas (los sostenedores), una vez clasificadas, firman un acuerdo con el Mineduc donde se financia un Plan de Mejora para superar los puntajes SIMCE, específicamente el de lenguaje y matemática. El grado de autonomía en el uso de los dineros entregados a las escuelas para la realización de los Planes es el principal estímulo de las escuelas para “hacerlo mejor”, y constituye el motor del accountability buscado. El gran indicador entonces es el mítico SIMCE –bastante cuestionado en la literatura científica-, pero también se ha incorporado uno nuevo: la velocidad lectora, sobre la cual nos detendremos “lentamente”.

No es criticable que los sistemas educativos busquen mayores niveles de eficiencia y eficacia en el desarrollo de sus políticas. La Ley SEP, que ya se ha insertado en prácticamente el 100% de las escuelas municipales y en una mayoría de las escuelas particular subvencionadas del país, busca generar mejores SIMCE a través de la presión político-administrativa. Esta presión está dada en su extremo por la amenaza de cierre de las escuelas, sean públicas o privadas –donde soluciones intermedias podrían ser las intervenciones privatizadoras como las de Cerro Navia-. Los efectos sobre las escuelas básicas pueden ser positivos para aquellas escuelas que ya tenían un alumnado proclive a los buenos resultados, que muchas veces han seleccionado a sus alumnos y alumnas. Leer rápido en estas escuelas va de la mano con buenos niveles de comprensión lectora. Sin embargo, ¿qué pasa con aquellos/as niños/as que presentan problemas de lectura, y que además se concentran en las escuelas que no seleccionan? Los procesos de esta Ley se han reducido al conteo de palabras leídas en un tiempo determinado por nuestros alumnos y alumnas. ¿Qué leen? ¿Qué entienden? ¿En qué condiciones se desarrolla la lectura? ¿Qué disponibilidad existe de lectura interesante y adecuada a los niveles etarios? ¿Con cuánto tiempo extra aula cuentan los/as docentes para desarrollar y evaluar planes de lectura? ¿A qué costo personal, escolar y familiar se instalan estos procesos de “presión” lectora? ¿Qué efectos tiene al mediano y largo plazo esta política sobre el gusto y disfrute de la lectura?

Probablemente esta lógica de elaborar política educativa y de pensar la educación siga extendiéndose desde la enseñanza básica a la media. Conviene hacer una pausa, y es además buen momento para hacerlo, en las preguntas recién expuestas. Ante medidas brillantes como la cuasi eliminación de las artes en el currículum y la introducción de más evaluaciones estandarizadas, conviene resucitar la discusión pedagógica y curricular que nuestro país aun está debiendo desde el regreso a la democracia. La educación tiene que tener sentido en sus procesos y sus metas para generar la adhesión de nuestras grandes mayorías y de nuestros/as profesionales de la educación –profesores, asistentes de educación y personal de apoyo-.

Estas líneas pueden ser entendidas como una prevención antes de que como en Farenheit 451 decidamos que es mejor dedicarse a quemar los libros.
Jorge Inzunza H.
Campinas, 03 de marzo de 201

Lea y opine

Economía Chilena….cuanto mas grande, mas fuerte el golpe

La economía chile es una niño corriendo con sandalias. Si, avanza, pero en cualquier minuto se va a caer.

La economía chilena es como un tigre que crece en la pieza de uno. Es bonito verlo crecer, pero en cualquier minuto nos puede hacer daño.

Con estas dos frases, quiero comenzar mi análisis de lo que vivo hoy. De lo que veo que está sucediendo con la economía chilena. Y todo esto, porque la primera noticia que vi hoy fue “Chile crece a un 7% en último trimestre”. Y esto ha sido un mensaje por parte de los medios (y también del mismo gobierno), quienes han dicho o expresado, que la economía chilena está en su mejor momento, y que ha crecido como no lo hacía en años.

Primero, yo no niego esto. Tengo algunas inversiones en la bolsa chilena, y desde julio, estas han crecido en un promedio de 8%, por lo que estoy al tanto de que la economía chilena ha crecido.

Pero algo que me vengo preguntando hace tiempo, y que es parte de una teoría que tengo es, que es la economía chilena? Quien forma parte de la economía chilena?, en el fondo, cuando esta crece, quien es verdaderamente el que crece.

Esta pregunta la hago, porque Chile es un país que ha pasado de crecer un 1-2% (año pasado, principio de este año), a estar creciendo a un ritmo de un 6-7%, pero yo no veo en la calle mas mercedes o mas ferraris. Sé que este último comentario es absurdo, pero es para establecer una idea. Yo no veo a la gente con mas plata, o mejores sueldos, o trabajos de mejor calidad. La gente de clase baja, media, sigue igual. Pero la economía sigue creciendo. Entonces, quien es el que crece??, LAS EMPRESAS. Estas son las que realmente están absorbiendo las ganancias de este crecimiento. Pero, y quien está detrás de este crecimiento??, LA GENTE. La de clase media y baja, que se endeuda cada día más comprando televisiones digitales, y que están embriagados con la idea de ser parte de una economía estable y que crece día a día. Y es que el promedio de esta gente (y disculpen por este comentario), es ignorante.

Vemos cada día en la publicidad como los bancos y casas comerciales salen a “regalar” plata, con préstamos a 24 o 36 cuotas. Como creo yo que lo piensa una persona promedio “Me están dando 1 millon de pesos, los cuales los tendré que pagar en 2 años. Es decir, hoy tengo 1 millon de pesos. Increíble” Va y toma el préstamo, sin hacer el cálculo que al final el negocio de los bancos y casas comerciales es ganar plata con los intereses. Esa plata para que la ocupa??, para comprar cosas. Por lo tanto, al final se endeuda con el mismo sistema que le está dando plata. Y luego, se endeuda con otro, para pagar otros lados. Al final, que es lo que se ve. Fluidez de plata, mucha compra, muchos gastos, crecimiento, pero que está enmascarado por el endeudamiento de la gente. Esto seguirá hasta que la persona no pueda pagar deudas, los bancos y casas comerciales no tengan plata, y el comercio cerrará las puertas ante falta de liquidez. Y este es el miedo que tengo. Que estamos todos avalando una economía que crece, pero a expensas del endeudamiento y el desconocimiento, y no crece en base a datos o valores más fuertes, como una mejor calidad de vida, investigación, innovación, o mejores sueldos.

Además nadie sale diciendo que se gaste con moderación, que se ahorre ni nada. Solo se muestra un país rico, sustentado por pobres.

Por otro lado, Chile depende principalmente del cobre. Si uno mide el crecimiento de Chile por el cobre, estamos medios mal. Porque quien se lleva la mayor cantidad de cobre del país??, creo que empresas internacionales, las cuales solo pagan un 7% de royalty. Aquí los que crecen son las empresas, y el país se queda con las sobras. Yo me pregunto, todo lo que se podría hacer si el royalty fuera de 20%. Imagínense que se podría mejorar los sueldos de los hospitales, liceos, mejorando la calidad de los mismos, bajar impuestos a los libros, aumentar la cultura, etc.

Termino diciendo, que esta visión es propia. Puedo estar muy equivocado en lo que digo, y es que no se mucho de economía. Pero quiero aprender, y esta es una visión de lo que vivo hoy, de lo que me informo. Puede ser que mi propia ignorancia en el tema sea un reflejo de lo que se informa.

Gracias Escrito por un amigo de twiter